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CANCER

Nuevo cuaderno depurativo

El tema abordado en este cuaderno de reciente aparición es el cáncer, patología que lleva a gran cantidad de personas a perder tiempo, dinero y esfuerzo en tratamientos de escaso, nulo o hasta contraproducentes resultados. Operando desde el miedo y la desesperación, usualmente damos "manotazos de ahogado" (eso son los fármacos, las intervenciones invasivas... y hasta los productos y alimentos "naturales", cuando son usados sin saber bien por qué y para qué), que obviamente no ayudan para nada a la verdadera resolución del problema. Y todo por no comprender debidamente la causa profunda; cuestión que pretende aclarar este trabajo, a partir de una recopilación de saberes de distintas procedencias.

Ante todo vale aclarar que esta publicación no pretende ser un tratado exhaustivo sobre el tema. No somos especialistas ni pretendemos asumir un rol que no nos corresponde. Pero en vista de las recurrentes consultas y demandas sobre el tema, creemos oportuno aportar una visión alternativa acerca de una cuestión que altera dramáticamente la calidad de vida de las personas. Una visión y un abordaje que demuestran cotidianamente su efectividad y que por tanto merecen ser puestas a consideración del interesado, a fin que tome sus decisiones con conocimiento de causa, tras escuchar todas las campanas y así pueda discernir con criterio propio. Por eso presentamos esta recopilación de saberes, de distintos autores y procedencias, con el único objetivo de generar el necesario “clickinterno en las personas necesitadas de ayuda.

El cáncer es solo una manifestación (síntoma) de un desorden mucho más profundo llamado ensuciamiento corporal crónico. Si uno resuelve el ensuciamiento, el cáncer remite en consecuencia. Si uno no resuelve la causa de fondo, es inevitable seguir "chapaleando en el barro" del ensuciamiento orgánico. Y resolver el ensuciamiento es algo que puede (y debe) hacer uno mismo, ya que se trata de un proceso de autogestión casera.

Si bien esto puede parecer una afirmación disparatada, frente a una palabra que genera tanto temor, creo que bien vale la pena detenerse un momento a considerar seriamente esta posibilidad. Sobre todo teniendo en cuenta las falencias y limitaciones de las opciones convencionales y la total ausencia de riesgos de un abordaje basado en la depuración corporal. Como decimos habitualmente: no hay nada para perder y todo para ganar. Por cierto, algo que no puede decirse desde la ortodoxia.

LA SUPERVIVENCIA CELULAR

En primer lugar debemos comprender que la oncogénesis (generación de células tumorales) es un simple intento de supervivencia celular frente a condiciones agobiantes. Estas circunstancias las generamos nosotros mismos, por obvia desinformación. Lo bueno es que siempre estamos a tiempo para reaccionar y operar en el sentido contrario, restableciendo el orden fisiológico que libera a la célula de mutar a tumoral.

Las células poseen una gran capacidad de autogestión y autorregulación, mecanismo biológico perfeccionado a lo largo de millones de años de evolución, para permitir la correcta función y la apropiada replicación celular. Si la célula dispone de elementos básicos, todo esto está garantizado. En general, hablamos de oxígeno, alcalinidad, nutrientes y vibración energética. Todo esto se vehiculiza a través del líquido extracelular, fluido en el cual opera la célula y cuya limpieza es la condición básica para que todas las demás variables se expresen adecuadamente.

Ahora bien, si el líquido extracelular está ensuciado (tóxico), falto de oxígeno (anaerobio), excedido en acidez (ácido), con desorden nutricional (excesos y carencias) y dificultando la comunicación entre células (baja vibración electromagnética), es obvio que la célula funcionará inadecuadamente y su replicación será deficiente.

Por cierto el tema no termina allí. La inadecuada función (celular y orgánica) será apenas un primer síntoma del desorden interno. Con el paso del tiempo el proceso se va agravando, hasta llegar a un punto en el cual directamente queda en riesgo la misma supervivencia de la célula. Es en ese momento que la célula debe poner en marcha un mecanismo extremo: la conversión a célula tumoral (mutación). Esa célula tumoral es una especie de “todo terreno”, que puede sobrevivir en cualquier medio: sucio, ácido, de baja vibración y sin nutrientes (las células tumorales se las ingenian para procurarse nutrientes a través de los tejidos circundantes).

Comprendiendo esto, es sencillo comprobar que basta con restablecer las condiciones normales de funcionamiento, para que la célula deje de generar la mutación a tumoral. Liberadas del agobio, las células recuperan su normal función y su correcta capacidad replicativa. Por eso el tumor disminuye hasta desaparecer. En cambio, si el desorden sigue en aumento, es obvio que la proliferación tumoral estará garantizada y tras la metástasis también estará garantizado el derrumbe de la estructura corporal en su conjunto (muerte). Así de simple y contrapuesto: o resolvemos o agravamos.

Por tanto es obvio el efecto reductivo de pensar en tomar “algo” (llámese essiac, noni, pepitas de damasco, bicarbonato, uña de gato, crotoxina, lapacho o lo que sea). Y mucho menos agredir aún más al organismo, con drogas tóxicas o radiaciones que agravan el desorden. Lo más sensato y fisiológico es poner manos a la obra para restablecer el orden, drenando la toxemia crónicamente acumulada (limpiar) y evitando generar nuevos desechos (no ensuciar).

Así de simple: limpiar y no ensuciar. De eso se trata. Pero es algo que debe decidir y realizar el propio interesado. Son abordajes sencillos y caseros, pero que no pueden realizarse sin el pleno compromiso de la persona consigo misma. Y aunque parezca mentira, es más fácil que la persona se entregue pasivamente a procesos agresivos y devastadores, antes que activamente decida “tomar el toro por las astas” y modificar sus hábitos de vida insanos.

Pero claro, no todos están dispuestos a “hacerse cargo” de la responsabilidad y se prefiere dejar el tema en manos de terceros. Y esto es algo que debe respetarse, ya que en este plano prima el libre albedrio, como derecho inalienable de cada persona, que debe siempre ser respetado, aún cuando se trate del ser más querido. Nadie puede obligar a nadie a hacer algo determinado y ni siquiera a vivir, si es que interiormente no lo desea.

El abordaje que proponemos para resolver el desorden interno, es algo que debe llevarse a cabo desde la plena consciencia y con total compromiso del interesado. Cada uno es plenamente responsable de su destino, en el buen y en el mal sentido de lo que decidimos a cada momento. Por lo que hacemos o por lo que dejamos de hacer, somos plenos artífices de nuestro propio destino.

Lo que no tenemos derecho es a victimizarnos. Nadie es víctima de nada. Aún desde el desconocimiento, lo que nos ocurre es simplemente una oportunidad que nos brinda la existencia para que aprendamos y experimentemos algo más. Por eso se dice que la enfermedad hay que verla como una ocasión para crecer y evolucionar, agradeciendo y viendo al vaso “medio lleno” y no “medio vacío”.

Todo esto nos sirve también para comprender que la salud no es un derecho; es un deber. La existencia nos dota de una infinita sabiduría interna, que nos protege y que está a nuestro servicio en forma gratuita, permanente y eficientemente. Está en nosotros reconocerla y garantizar las mínimas condiciones para que ello ocurra. Nuestro único deber es ser higiénicos y ordenados. El resto lo hace el propio organismo con su infinita sabiduría. Solo de ese modo podemos considerarnos dignos representantes de la raza humana y buenos ciudadanos: limpios, ordenados y siempre dispuestos a colaborar con los demás. Solo así somos útiles a nuestros hermanos; de lo contrario somos un verdadero lastre social.

Contenido del Cuaderno Depurativo: Introducción - La supervivencia celular - El vinculo cáncer-toxemia - Los nuevos conceptos - El oxígeno - La acidez - Los parásitos - La emocionalidad - La nutrición - Las herramientas - Tónico herbario - Baplaros - Semillas de damasco - Consejos de un hospital - Alimentos antitumorales - Entrevistas - El incinerador - Las pepitas de damasco - Cómo resolver el desorden - La causa profunda - ¿Cómo empezar? - El proceso depurativo - Limpiar y no ensuciar - El colapso intestinal - El lavaje colónico - El colapso hepático - Hígado y emociones - Los cálculos biliares - La limpieza hepática profunda - El necesario desparasitado - Nutrición fisiológica - Cómo “no ensuciar” - Alimentos que ensucian - Alimentos que limpian - Los alimentos ensuciantes - Los alimentos depurativos.


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