Ficha Tcnica

INTERESANTE LIBRO DEL INVESTIGADOR EDUARDO RAPOPORT

Malezas comestibles del Cono Sur

Cuando recomendamos hortalizas para el consumo, aparecen algunas que no son propias de verdulera, pues no se cultivan. Es el caso del diente de len, la verdolaga o la ortiga, que pertenecen a un rubro poco valorado pero altamente recomendable en el marco de una nutricin vitalizante: las plantas silvestres o espontneas. Vale citar otras especies que podemos encontrar fcilmente y consumir sus hojas con seguridad: llantn, trbol, vinagrillo, lengua de vaca, nabiza, cardo, malva, quimpe y variedades salvajes de plantas cultivadas, como nabo, berro, rcula, achicoria, hinojo, qunoa, amaranto, melilotus, alfalfa…

Como bien explica el Dr. Eduardo Rapoport, “una maleza es una planta que crece en un sitio que el hombre considera inadecuado. Hay 10.000 especies de malezas, de los cuales entre el 20 y el 30 % son comestibles. Lo que hoy conocemos como verduras propias de la canasta familiar, fueron malezas en un pasado no muy lejano. La avena, la acelga, la achicoria, la rcula o el centeno fueron malezas hasta que el hombre aprendi a cultivarlas. Se da la paradoja de que en ciertos lugares se combate las malezas mientras que en otros se las recolecta como alimento, y hasta se las cultiva y exporta. En la antigedad los recolectores buscaban sustento a partir de variadsimas fuentes durante sus recorridos. La prctica de recolectar plantas silvestres se ha perdido en la mayora de los pases, aunque no en todos. En Mxico no slo se recolectan los "quelites" (hojas de qunoa) o la verdolaga, sino que se venden en los mercados; y varias de ellas hasta se cultivan. Marruecos tambin exporta "malezas" comestibles a EEUU, pero la masa principal va para restaurantes italianos, franceses y griegos. En Italia es costumbre de la gente el salir los fines de semana al campo o a las rutas a juntar hojas salvajes para ensaladas. En España se venden cardos silvestres pelados, y al igual que los esprragos silvestres, su precio es apreciablemente mayor que el de las variedades cultivadas. Hay pases donde las verduras silvestres constituyen una parte importante y permanente de la alimentacin humana. El factor principal de su rechazo es el desconocimiento. La experiencia de nuestras charlas informativas nos ha mostrado que la gente queda sorprendida por la diversidad y abundancia de esas fuentes alimentarias. Frecuentemente, escuchamos comentarios como "recuerdo que mis abuelos preparaban comidas con plantas silvestres, aunque no me acuerdo cules eran". El diente de len es 6 veces ms rico en nutrientes que la lechuga; en Mxico y Japn se la vende en los mercados por sus excelentes cualidades culinarias. Un caso interesante es la qunoa blanca, que tiene 4 veces ms vitamina C que el tomate, el doble de vitamina A que la espinaca y 3 veces ms calcio que la leche, segn datos provistos de la Secretara de Agricultura de EEUU”.

Este trabajo del equipo de investigadores liderado por Eduardo Rapoport nos recuerda que “antes del desarrollo de la agricultura (hace unos 10.000 años) el ser humano era cazador y recolector, por lo cual tena buen conocimiento de los recursos que le ofreca la naturaleza y los aprovechaba; hoy, en los pases civilizados, ese conocimiento se perdi”. Esta edicin del INTA estimula el aprovechamiento de la diversidad de malezas presentes, tanto en ciudades y campos, como en la naturaleza, y est destinada a todos aquellos interesados en mejorar sus recursos nutricionales.

En esta obra se abordan 237 especies de malezas ordenadas alfabticamente por sus nombres cientficos, con descripciones detalladas, y proveen informacin relevante sobre distribucin geogrfica sectorizada en provincias o estados, hbitats donde suelen encontrase, detalles de las partes comestibles, datos nutricionales y modos de preparacin. El libro es acompañado por un CD con fotografas a color que complementan a las ilustraciones de la edicin papel, facilitando el reconocimiento de las plantas.

En el prefacio se encuentra una interesante fundamentacin, con argumentos e historia sobre el uso de las malezas como comestibles que pone a prueba nuestra capacidad de asombro. Muchas de las especies que alguna vez fueron cultivadas se han escapado transformndose en malezas tanto en producciones agrcolas como en reas naturales (invasoras). Tambin, a la inversa, muchas de las plantas que fueron malezas, al estudiarlas o recuperar experiencias de nuestros antepasados, ahora son consumidas o son potenciales recursos alimenticios como los que propone esta obra; cuyo nfasis reside en rescatar a muchas plantas del prejuicio de “malas” (latn: malitia). Esta nueva calificacin introduce un paradigma en nuestra concepcin de los recursos alimenticios y de las especies dañinas, que los autores rebautizan como “buenezas”.

Luego se enumeran algunas recomendaciones, bsicamente, para prevenir accidentes por intoxicacin con plantas contaminadas o por error de identificacin de la especie buscada. Agrega el interesante consejo de confeccionar un herbario de comestibles, que facilitar la tarea de coleccin en el campo y minimizar los errores de determinacin. Antes de enunciar las especies y sus caractersticas, presenta algunas recetas y un temprano glosario, con el fin de hacer amigable la lectura de las descripciones a personas no familiarizadas con la terminologa botnica. Por fin, encontramos las malezas recomendadas como comestibles. Al principio uno busca rpidamente las “conocidas”, y encuentra a las vedettes de las malezas como son las plagas de la agricultura argentina, entre otras: Diplotaxis tenuifolia (flor amarilla), cuyas hojas pueden ser consumidas en ensaladas, o tambin el temido Sorghum halepense (sorgo de alepo), cuyos granos pueden ser molidos para hacer harina. Dentro de las ruderales, encontramos la molesta e irritante Urtica urens (ortiga) devenida en una verdura muy digestiva; sus hojas se utilizan especialmente en sopas (similar a la espinaca). En los cspedes hallamos la nutritiva Taraxacum officinale (diente de len) que puede ser consumida en su totalidad y es uno de los casos de viejas plantas cultivadas que se han escapado de cultivo. Al final del libro aparece el ndice general de nombres cientficos y vulgares. El libro celebra la diversidad biolgica desde un sentido amplio. La lectura lineal fundamenta el aprovechamiento de la diversidad de malezas presentes, tanto en ciudades y campos como en la naturaleza. Esta informacin podra ser utilizada por personas que estn en situacin de riesgo alimentario, poniendo de relieve la importancia de la obra y la necesidad de que sea acogida por sectores educativos y polticos. Por otro lado, favorece la biodiversidad de plantas nativas al fomentar la extraccin de exticas que compiten por los recursos como agua y nutrientes. La adopcin de la prctica masiva de recoleccin de malezas para su consumo, podra contribuir a disminuir las poblaciones silvestres de plantas exticas que atentan contra la supervivencia de especies y ecosistemas. La obra genera beneficios sinrgicos de aprovechamiento de nuevos recursos, manejo de exticas y educacin ambiental.