Ficha Tcnica

PRECLARA VISION ACERCA DE SU ORIGEN FISIOLOGICO

Las Enfermedades Mentales

Es un honor prologar esta valiosa reedicin del ltimo de los nueve mensajes prandiolgicos de Don Arturo Capdevila. Luego de haber abordado temas claves, como La lepra, El cncer, Prandiologa patolgica, Tres aberraciones metablicas (diabetes, litiasis, lcera), Revisin microbiana y El niño enfermo, en esta obra Capdevila trat la problemtica de las enfermedades mentales.

Siendo la influencia alimentaria el eje central de sus nueve mensajes prandiolgicos, aqu Capdevila refresca argumentaciones sobre la nefasta ingesta lctea, que en las cinco dcadas transcurridas ha crecido exponencialmente, a la misma velocidad que han crecido las enfermedades mentales que origina su consumo. Por cierto que esta clara, evidente y demostrada interaccin entre alimento y disfuncin orgnica, permite que una persona de la nutricin pueda ocuparse de prologar un libro que debera ser terreno de psiclogos.

Mal comprendidas y peor tratadas, casi medio siglo despus de la evidencia denunciada y argumentada en este libro, las patologas conductuales continan siendo un terreno de discriminacin, marginalizacin y estigmatizacin, que condena y arruina la vida de millones de personas. Justamente en estos das, el parlamento argentino aborda una legislacin para esta problemtica, que nada resolver, al no ocuparse de las causas profundas y limitarse solo al mbito de la vigilancia profesional.

Resulta evidente que se trata de un reflejo “autista” de una sociedad que contina negando la evidencia y circunscribiendo el problema a la simple esfera de atencin (manicomios u hospitales), sin hacer nada por revertir los txicos estados patolgicos que generan estas anomalas conductuales. Estados a su vez causados por evidentes desordenes nutricionales y total ausencia de hbitos depurativos e higinicos.

Si bien el trabajo de Capdevila tiene muchas aristas elogiables, como su proverbial e inconfundible estilo lingstico y la cuidada fundamentacin tcnica, creo que el gran valor de esta obra postrera radica en la exhaustiva demostracin del origen somtico de las enfermedades mentales. Algo que queda muy en claro a partir del propio subtitulo de la obra, que define a estas patologas de la mente “como estrictamente somticas”.

En la antigua y proverbial antinomia soma-psiquis (hoy conocida como interaccin cuerpo-mente) y frente a la sempiterna bsqueda del orden secuencial (causa-efecto), Don Arturo fija su indubitable posicin. Que adems no es aleatoria materia opinable, sino una fundamentada evidencia fisiolgica y casustica. Capdevila nos muestra que siempre hay un sustrato orgnico que precede a la percepcin de la realidad y desencadena la reaccin mental. Sin embargo la ortodoxia contina sosteniendo que lo mental (ahora rotulado como “cuestin emocional”), es un ente con vida propia, generado independientemente del sustrato biolgico que lo expresa.

En propias y claras palabras del autor: “Nunca nace en el cerebro el desorden sintomtico, sino que le recibe de otros centros de actividad patolgica, y entonces reacciona pensando desordenadamente. Ningn ser humano naci nunca loco: la biologa humana -y desde luego la animal- no conoce ese extravo. La locura se produce, sobreviene, se construye. Las propias deformaciones craneanas traern obnubilacin de la inteligencia, pero no la locura”.

Justamente en este noveno mensaje prandiolgico, Capdevila aborda claramente la cuestin hereditaria en las enfermedades de la mente. Y aqu tambin lo somtico (fsico) se erige en columna vertebral de una transferencia txica, cuyo indudable origen es el fisiolgico estado de desorden materno. Parafraseando su lxico: “una gnesis estrictamente toxicolgica”.

Confirmando esta preclara visin de Capdevila, otro esclarecido contemporneo suyo, el Dr. Herbert Shelton (1895-1985, principal figura del higienismo estadounidense), afirm en ms de una ocasin, que si le permitieran estar a cargo de una institucin para enfermos mentales, lograra cerrarla por ausencia de pacientes, en pocas semanas, aplicando simples sistemas depurativos como el ayuno.

Y lo suyo no fue algo antojadizo o delirante, ya que el Dr. Allan Cott (1910-1993) demostr cientficamente que los esquizofrnicos pueden recobrar la normalidad tras un mes de ayuno. Los resultados obtenidos por el Dr. Cott en el centro moscovita Moscow Psychiatric Institute fueron sorprendentes: prcticamente un 100% de efectividad. Aunque los programas de ayuno no puedan remediar todos los defectos de los pacientes, al menos pueden mejorar considerablemente la salud de estas personas, convirtindolas en seres activos y tiles para la sociedad, en vez de mantenerlas como personas incapacitadas en ambientes degradantes para el gnero humano.

Volviendo a la obra de Capdevila, en su lectura no debe confundirnos el uso de trminos que hoy parecen antiguos y pasados de moda. Si bien hoy usamos vocablos ms modernos que histerismo, angustia, cretinismo, idiocia, melancola, delirio o simplemente locura, subyace inclume la misma visin reductiva e intervencionista de entonces, respecto de las patologas mentales. A pesar de las cinco dcadas transcurridas, la ortodoxia mdica sigue sin acusar impacto y contina aferrada a los tratamientos invasivos, las internaciones y la administracin farmacolgica, como nica respuesta.

En este libro, Capdevila pasa revista sobre gran diversidad de patologas mentales y mbitos relacionados: desde la epilepsia a la locura, pasando por el delirio, el histerismo, la angustia, la esquizofrenia, el asma, la diabetes, el sndrome premenstrual, el alcoholismo y la delincuencia. Tampoco las cuestiones sexuales escapan a su anlisis, y como no puede ser de otro modo, tambin aqu demuestra el pertinente correlato fisiolgico.

Incluso Don Arturo dedica parte de la obra a una cuestin no menor: el fluido menstrual femenino y todo lo que representa este drenaje toxico. La menstruacin (anormal y ausente en el reino animal) es un eficiente mecanismo preservador de la calidad reproductiva humana. Aun a costas de un costoso desperdicio nutricio (hemoglobina), la hembra reproductora logra as aliviar la carga txica circulante, manteniendo un cierto equilibrio depurativo, para salvaguardar al mbito uterino y a la futura vida que all puede engendrarse.

Imaginemos que sucede cuando la menstruacin se interrumpe o altera. A causa de influencias estresantes (conflictos), nerviosas o fisiolgicas (el final de la etapa frtil), se genera una anormal convivencia con sangre txica, que afecta a la funcin mental y explica claramente los comportamientos psicolgicos y emocionales emergentes, traducidos en cuestiones que van desde el histerismo o el ms moderno sndrome pre menstrual, a las patologas psiquitricas degenerativas. Y como la toxemia no discrimina genero, tambin el hombre, cuando txico, es vctima de desordenes como la andropausia o menopausia masculina.

Por cierto que Capdevila insiste en su tesitura cardinal, respecto al origen nutricional de la sangre txica y de la disfuncin orgnica y endocrina. Entre otras, aborda la problemtica tiroidea, que en su poca y ahora, sigue siendo considerada efecto de carencias como el yodo o la tiroxina. La obra vuelve a demostrar que, ms que carencia de yodo (metaloide que se sigue suplementando en la sal de mesa) el problema es el exceso de calcio. Como si no bastase la desmesurada ingesta lctea de este mineral, se suplementa por doquier, an cuando estudios prestigiosos demuestran que el consumo excesivo de calcio incrementa el riesgo de infartos y ACV (accidentes cerebro vasculares); vaya caso, patologas hoy tan recurrentes como las enfermedades mentales.

Dado que es difcil superar al autor, utilizo un magnfico prrafo del propio Capdevila para redondear este prlogo. Ante la esgrimida influencia de lo externo en las patologas psicolgicas, don Arturo es claro y contundente. “El mecanismo psquico est hecho para soportar aun a muy alta tensin, las cargas a menudo pesadsimas de la vida; de igual modo que un cuerpo sano y normal posee los correspondientes recursos que ha de oponer a las agresiones normales del ambiente. Para nosotros nunca la vida psquica se perturba, ms all de un grado sabiamente establecido por la naturaleza. Si este punto se rebasa, es que a la prueba psquica se ha añadido un factor directamente somtico (fsico) de debilitamiento nervioso o glandular”.

Y la cuestin es ilustrada con un ejemplo de fcil comprensin. “Tener un nudo en la garganta es manera de ponderar una emocin reconcentrada y torturante. Pero es fcil comprender que el estado emocional de nudo en la garganta alcanzar mayor o menor violencia segn haya, o no, una tiroides enferma. En el primer caso, esta tiroides se ver entonces estimulada a impulsos de sollozo o de sofocacin, a un aumento de su secrecin hormonal, o bien a su paralizacin, conforme reaccione. O sea que nunca ser lo mismo una glndula tiroides con sus lbulos exentos de todo daño, que otra de lbulos hipertrofiados y con ndulos. Cualquiera sea la emocin, la reaccin ser enteramente distinta”.

Nstor Palmetti
Tcnico en Diettica y Nutricin Natural
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