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Medicamentos

Automedicación y descontrol

El grave riesgo de automedicarse: la mitad de los argentinos no respeta las prescripciones. Hay 100 mil internaciones por mal uso de remedios. Es el número de pacientes que son asistidos en hospitales cada año; 700 de ellos, mueren

Se dice que los medicamentos son venenos que, en bajas dosis, a veces curan. Es un chiste de farmacéuticos. Pero como todo chiste esconde una realidad: que la mitad de los argentinos adultos hace un mal uso de los medicamentos, lo que causa la muerte de más de 700 personas y alrededor de 100.000 internaciones hospitalarias al año en el país.

Las estimaciones corresponden a una encuesta de la Universidad Maimónides y del Instituto Argentino de Atención Farmacéutica (Iadaf), realizada entre 3000 pacientes y 400 farmacéuticos, y a la extrapolación de estadísticas de los Estados Unidos, donde el mal uso de fármacos constituye la tercera causa de muerte, después de las enfermedades cardiovasculares y el cáncer.

¿Qué se entiende por mal uso de un medicamento? “Principalmente, la automedicación, pero también el tomar dosis superiores o inferiores a las indicadas por el médico, o suspender el tratamiento antes de lo debido y sin consultar al profesional”, explicó el doctor Carlos Fernández, presidente de la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA). Analgésicos, antibióticos, antiácidos y sedantes lideran el ranking de la automedicación en la Argentina. “Muchas veces las personas solicitan estos remedios en la farmacia sólo porque se los recomendó un conocido o un familiar”, comentó el doctor Fernández.

“Es muy notable la falta de respeto que los argentinos les tenemos a los medicamentos”, opinó por su parte el doctor Marcelo Peretta, director de las carreras de farmacia y bioquímica de la Universidad Maimónides, y autor de los estudios citados. Para peor, hoy los medicamentos pueden ser adquiridos sin mucho esfuerzo fuera de las farmacias -en supermercados o en quioscos-, donde no es extraño hallar medicamentos de venta bajo receta (que sólo pueden ser vendidos en farmacias), que son expendidos incluso fuera de su envase original y fraccionados (un blíster o una pastilla...)

“Se estima que en la Argentina el 20% de los medicamentos se vende por fuera de los circuitos legales de comercialización”, afirmó el doctor Fernández. Esta estimación obedece a cálculos de la COFA, realizados al comparar los medicamentos que salen de las farmacéuticas y los que efectivamente llegan a las farmacias. Los fármacos que circulan fuera del circuito “legal” -que vincula a empresas farmacéuticas, droguerías y farmacias- habitualmente no respetan la cadena de frío que hoy requiere el 90% de los medicamentos (que no puede ser almacenado a temperaturas mayores que 25°) para mantenerse estables. Aun bien utilizados pueden resultar perjudiciales.

Automedicación

“El uso de medicamentos, sin receta, por iniciativa propia de las personas”. Esa es la definición de la Federación Farmacéutica Internacional para automedicación. Y ésta es en la Argentina la forma más frecuente de mal uso de medicamentos y, probablemente, la más peligrosa.

¿Cuáles son los medicamentos preferidos por quienes no dudan en autoprescribirse el uso de drogas? “Los analgésicos están en primer lugar, ya que ante cualquier dolor la persona automáticamente recurre a la pastilla -respondió el doctor Peretta-. Y le siguen los antibióticos, que se suelen usar ante cualquier síntoma gripal, aunque no son efectivos para eso; los antiácidos, cuyo uso suele volverse fácilmente crónico, y los sedantes”.

Una encuesta realizada por la farmacéutica Gabriela Kregar, becaria del Colegio de Farmacéuticos de la Provincia de Buenos Aires, halló que la aspirina es utilizada por el 50% de las personas que se automedican, seguida por la amoxicilina (42%) y el ibuprofeno (38 por ciento).

En otro estudio, publicado en la revista Acta Farmacéutica Bonaerense, Kregar consigna algunos de los efectos de la automedicación: “Se estima que el 11% de todos los casos de insuficiencia renal terminal es atribuida al consumo de analgésicos. El 40% de los casos de hemorragia digestiva alta son atribuibles a la aspirina y al resto de los antiinflamatorios no esteroideos (ibuprofeno, paracetamol)”.

“En las personas mayores, el uso de sedantes constituye una de las principales causas de caídas y fracturas”, agregó Peretta. Según estadísticas de la COFA, el 70% de las personas mayores agrega a la lista de medicamentos que le indica su médico (cuatro fármacos, en promedio) otros remedios de venta libre por propia voluntad. “El medicamento mal utilizado puede convertirse en un veneno”, advirtió Fernández. Y no es chiste.

En el país no existen estudios que cuantifiquen el gasto que ocasionan los problemas originados en la automedicación, como las 100.000 internaciones anuales consignadas. Sin embargo, trabajos norteamericanos indican que el costo es muy alto: “Extrapolando, se calcula que por cada peso que se gasta en medicamentos, 0,8 se gasta en los efectos del mal uso de fármacos”, afirma el doctor Mario Castelli, asesor de la Confederación Farmacéutica Argentina.

Para Castelli, el problema radica principalmente en la venta de medicamentos por circuitos ilegales; es decir, fuera de las farmacias. “El propio interventor de la Anmat reconoce que en la Argentina, el 7% de los medicamentos que se venden son ilegítimos -afirma-. Esto implica que, de los 400 millones de cajas que se expenden, 30 millones quedan fuera del control del Estado. Y dentro de estos medicamentos ilegítimos no sólo se cuentan los de venta libre, también, los que deberían venderse bajo receta.”

Consumo excesivo

Según afirmó el eminente sanitarista italiano Gianni Tognoni, que no hace mucho estuvo en Buenos Aires, la Argentina está considerada un país “sobreconsumidor” de medicamentos. En todo el país, siete de cada diez mayores de 70 años están “polimedicados”: toman más de cuatro pastillas por día. Según datos oficiales, se recetan y compran cuatro veces más jarabes para la garganta que lo aconsejado.

Según informes dados a conocer por el Indec el año último, el ranking de los medicamentos más consumidos por los argentinos está encabezado por la aspirina, de la que se consumen seis millones de pastillas por día. Le siguen dos drogas para las enfermedades cardiovasculares, un antibiótico y dos ansiolíticos.

Una investigación realizada en el Hospital de Clínicas en 2002 sobre 889 casos mostró que se automedicaba el 32% de los pacientes, frecuentemente, con psicofármacos, entre ellos, los ansiolíticos, que pueden causar adicción. En esa oportunidad los médicos señalaron que se podían conseguir fácilmente, incluso sin receta, y que también se toman mal drogas de venta libre.

“El fármaco puede sustituir peligrosamente la relación médico-paciente y la automedicación es la evidencia más significativa de esta distorsión -dijo el psiquiatra Jorge Franco-. Toda prescripción de un ansiolítico debe estar enmarcada en un plan que incluya la conciencia de que en determinado momento el medicamento dejará de tomarse. Es que, a diferencia de los modernos antidepresivos, los ansiolíticos tienen potencial adictivo.” Los especialistas encontraron que casi el 70% de los consumidores por cuenta propia estaban tomándolos desde hacía más de un año. Casi el 42% había repetido el mismo medicamento utilizado anteriormente para tratar un problema similar.

Para Franco, la automedicación evidencia “una tendencia muy frecuente entre nosotros, que es la sobreprescripción: el médico que recomienda dieta, ejercicio o descanso será visto como poco incisivo”. Se calcula que durante un año, en las farmacias del país se venden alrededor de 17 millones de blísteres y entre 12 y 14 millones de envases de tranquilizantes, un consumo que aumenta por la autoprescripción.

Muchos especialistas señalan que un factor predisponente nada desdeñable es la publicidad de medicamentos en la vía pública, y en la televisión o medios gráficos, tanto como la oferta que se registra en las góndolas de las cadenas de farmacias, que incitan a la gente al consumo por impulso. Ansiolíticos, laxantes, analgésicos, antiácidos y multivitamínicos componen la lista de productos sugeridos por publicidades televisivas, familiares o conocidos, que los pacientes adoptan sin consultar a su médico, advierte el doctor Carlos Fernández, presidente de la Confederación Farmacéutica Argentina.

Sebastián A. Ríos - La Nación, lunes 8 de enero de 2007