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Enfermedades degenerativas

La cura es posible

El verbo “degenerar” significa perder algunas cualidades peculiares de la propia raza. De all que vienen llamadas enfermedades degenerativas crnicas aquellas afecciones en las cuales, sin una causa aparente, se verifican, a nivel de determinados rganos o tejidos, lesiones tales de perjudicar su normal funcionamiento. En ausencia de curas apropiadas, progresan inexorablemente. Pueden manifestarse en edad avanzada o ser congnitas.

Hoy cada uno de nosotros es portador de enfermedades degenerativas con consecuencias a veces benignas, funcionales, fcilmente corregibles y poco fastidiosas (como por ejemplo las caries dentales, las varices, el eccema, la urticaria, etc.). A veces en cambio los efectos son mucho mas graves y pueden causar la invalidez o incluso la muerte.

La funcin del mdico es entonces la de curar tales afecciones. En los casos mas graves, estas resultan difciles de corregir y permiten solo el uso de remedios no resolutivos justamente porque la causa desencadenante es desconocida, o bien porque ella es de naturaleza congnita, si no directamente hereditaria. En ciertos casos, con el pasar del tiempo, cesa el efecto benfico de los varios remedios utilizados y el enfermo empeora. Esto es debido esencialmente al hecho que el uso de paliativos ha atenuados los sntomas de la enfermedad, pero sin incidir sobre la causa que la ha provocado.

El grave empeoramiento del estado de nuestra salud, debido a las enfermedades degenerativas, es un fenmeno ms bien reciente que se retrotrae al siglo pasado y solo despus de la Segunda Guerra Mundial ha sufrido una improvista aceleracin. El dato mas desconcertante de este fenmeno relativo a los pases industrializados es por cierto su difusin. Se puede afirmar que hoy estamos todos contagiados, independientemente de nuestra clase social. Lo est el campesino y quien vive en ciudad, el obrero o el gerente de banco. Por eso resulta obvio que la cusa se busque en un conjunto de factores que actan independientemente del ambiente en el cual se vive (en el campo o la ciudad) o se trabaja (profesin sedentaria o no). Otro motivo al cual a menudo se hace referencia es el de la contaminacin atmosfrica y las modificaciones ambientales a ello ligadas, pero no se dice que esto est presente sobre el territorio en modo no homogneo; vale decir que es ms elevado en las zonas industrializadas, mientras que es menos intenso en zonas rurales. En cambio el nico tipo de modificacin que golpea a todos en modo indiscriminado, sin tomar en consideracin alguna valuaciones sociales o ambientales, es la alteracin de nuestros hbitos alimentarios. Es entonces legtimo preguntarse si no hay una relacin causa/ efecto entre nuestra alimentacin actual y la reciente (cuanto preocupante) evolucin de nuestra salud de los ltimos 100/150 años.

Es entonces un deber preguntarse si todos nosotros, inconscientemente, hemos modificado algo esencial de la alimentacin, causando un empeoramiento en el estado de nuestra salud. En otras palabras, se ha verificado una fractura, una interrupcin en la transmisin de las tradiciones alimentarias que se han transmitido a travs de los siglos ¿Ser posible invertir la ruta?

El hombre moderno esta seguro de nutrirse en modo "normal". No pierde tiempo en hacerse preguntas sobre la calidad de lo que come; esta siempre apurado, come entonces velozmente, conformndose con alimentos ya prontos o fciles de preparar. Por ello no tiene particulares exigencias en materia de alimentacin. A menudo esta obligado a comer en el trabajo y cuando tiene ocasin lo hace en restaurantes. Haciendo esto no esta por cierto informado sobre la calidad y sobre la preparacin del alimento que ingiere.

La historia enseña que los habitantes de las grandes ciudades "muy bien nutridos"han sufrido una involucin, sus familias se han extinguido y han sido sustituidas por familias de campesinos habituados a una alimentacin mucho ms frugal. Lamentablemente hoy, y esta bien subrayarlo, la gente de campo, que por mucho tiempo haba estado considerada el emblema de la salud de los pueblos, esta afectada tambin ella por las enfermedades degenerativas, como las dems clases sociales. El campesino, habituado a trabajos pesados, cree que la carne y las grasas le dan ms energa. Por ello sigue una alimentacin mucho ms rica que antaño, pero su salud se ha resentido. Ahora ya no existen ms categoras privilegiadas y as asistimos a la degeneracin de la raza humana.

La presencia de las industrias alimenticias y el mejoramiento del tenor de vida han alejado peligrosamente al hombre de la naturaleza y no obstante su gran capacidad de adaptacin, no est en condiciones de soportar la cantidad de errores cometidos que, siendo incompatibles con la buena salud, le impiden toda posibilidad de vivir en modo equilibrado y feliz.

TERAPIA DE BASE EN LAS ENFERMEDADES DEGENERATIVAS CRNICAS (ENFERMEDADES DEL SISTEMA INMUNITARIO)

Años atrs qued impresionada por la posibilidad que el cncer, la esclerosis mltiple y la poliarteritis crnica evolutiva o reumatoide, tuvieran algo en comn, considerando el hecho que numerosos pacientes afectados de una de estas tres enfermedades venan a hacerse visitar por m. Seguidamente pude concluir que este parentesco existe para casi todas las enfermedades degenerativas y por eso el mismo tipo de cura por mi adoptada, resulta beneficiosa para todas.

La causa desencadenante reside en un mal funcionamiento del sistema inmunitario. Por eso, independientemente del modo diverso de manifestarse, es necesario eliminar lo ms rpidamente posible el factor esencial de la enfermedad, que a m entender esta representado por una intoxicacin o infeccin de origen intestinal. En una segunda instancia, reequilibrando la alimentacin con un abundante aporte de vitaminas farmacuticas y corrigiendo eventuales carencias de minerales (hierro, calcio, magnesio), se eliminan las carencias de las cuales sufre el enfermo, dndole la posibilidad de defenderse.

Se trate de una enfermedad grave o si el enfermo atraviesa una fase aguda del mal, inicio la cura sometiendo al sujeto a un ayuno parcial de duracin variable (de uno a tres das), a base de jugos de fruta y verdura y luego de fruta cruda. Durante 10/15 das practico clsteres (enemas) de 1,5 litros cada noche, seguidos por instilaciones rectales de 60 mililitros (4 cucharadas de sopa) de aceite tibio de girasol exprimido en fro (que deben retenerse durante toda la noche). A menudo el organismo del enfermo est tan carente de vitamina F (presente al 50% en el aceite suministrado) que este ltimo es absorbido por completo durante la noche. Despus de una decena de das practico un clister dos veces a la semana, luego una sola vez, en funcin al beneficio que recava el enfermo, y al final lo suprimo totalmente, salvo recadas improvisas.

Despus del breve perodo de ayuno parcial, que permite al enfermo de reducir y normalizar rpidamente la flora intestinal, introduzco -y esto para siempre- las necesarias correcciones en su alimentacin, siguiendo los principios expuestos en este libro. En los casos ms graves se ha revelado muy til una suministracin acelerada de vitamina F, inyectada por va intramuscular profunda, por un total de una decena de inyecciones dos veces a la semana o a veces mas. Esta cantidad de vitamina F es seguidamente asegurada por el consumo de aceites alimenticios exprimidos en fro, cuya porcentual de cidos grasos poliinsaturados biolgicamente activos alcanza y supera el 50%, excepcin hecha del aceite de oliva, que tiene un bajo tenor de vitamina F y que por ello no se presta a este tipo de terapia. Cuando es necesario, sugiero el uso moderado y temporneo de frmacos clsicos, como la ACHT (hormona corticotropa), cortisona, etc.

A los enfermos afectados por esclerosis mltiple o poliarteritis, les prescribo adems inyecciones dos veces a la semana por va endovenosa de bromuro de calcio, de vitamina C y complejo B, de mantener hasta la estabilizacin de la enfermedad. A los enfermos de cncer reservo un preparado vitamnico anlogo, pero con una cantidad de vitamina B1 diez veces inferior y con un complemento de metionina (un aminocido de elevado poder desintoxicante) que aumenta la tolerancia a las radiaciones y a los antimicticos.

Por va oral prescribo la suministracin regular de al menos un gramo de vitamina C; a los enfermos de cncer un complejo vitamnico con agregado de extracto de hgado y pncreas; a los otros enfermos las vitaminas A, E y complejo B; a los poliarterticos 15 mg de vitamina DZ, una o dos veces al mes. A todos aconsejo un complemento de magnesio.

Inspirndome en la investigaciones de Erik Rucka, enseño a mis pacientes a controlar el pH de la orina usando la especfica tira detectora. En caso de hiperacidez constante (pH igual o inferior a 5,5) enseño a intervenir para regular el pH a 7- 7,5 asumiendo citratos. Yo misma, en total acuerdo con el mismo Rucka, he podido constatar que en caso de enfermedad crnica grave, el organismo presenta una hiperacidez extremadamente nefasta que aumenta los dolores de los enfermos reumticos y de los enfermos de cncer, creando una difusa sensacin de postracin y acelerando el transcurso de la enfermedad.

El pH sanguneo venoso normal es 7,4. En presencia de sobreproduccin de cidos metablicos, el organismo trata de neutralizarlos recurriendo al sistema tampn NaCl, protenas del tejido conectivo o apatitas del tejido seo. El cloro se liga a las protenas o a las apatitas y libera la base fuerte Na, que puede ligarse a los cidos orgnicos dbiles, facilitando la secrecin renal. La presencia en la sangre de sales formadas por una base fuerte (Na) y de un cido dbil, convierte el pH de la sangre en demasiado alcalino. Esta desviacin alcalina, consecuencia de un exceso de cidos ser corregida, aunque aparentemente esto parezca paradjico, no tanto por un aporte cido sino mas bien de citratos alcalinos.

Naturalmente adopto tambin otras formas de intervencin sobre el enfermo, en funcin al estado de la enfermedad. Es importante, por ejemplo, dosificar el hierro srico y corregir el nivel si es bajo (con un aporte de hierro unido a veces al cobre) o intervenir con una serie de transfusiones. En el caso de poliarteritis crnica evolutiva, prescribo vacunas elegidas y dosificadas con mucha atencin que, a mi entender, representan el mtodo mejor para estabilizar un gran nmero de afecciones reumticas, aunque si la duracin de la cura puede ser muy larga (meses o tambin años).

Es un hecho que la intervencin ms importante, y no me canso de reiterarlo, tiene que ver con la normalizacin de la alimentacin, que deber tener un carcter definitivo para evitar recadas. En lo que respecta a los frmacos paliativos comnmente en uso, aunque si los considero del todo insuficientes, pienso que son de todos modos preciosos.al inicio de la enfermedad, al menos hasta que esta no se haya estabilizado.

¿Como es posible que una terapia aplicada en modo casi idntico a dos patologas distintas pueda determinar la detencin de la enfermedad o incluso la cura, aunque si los sntomas son del todo distintos y los males tienen nombres diversos? Estas enfermedades degenerativas deben entonces tener un factor comn que las desencadena. El mtodo que uso para combatirlas, ¿ser entonces el que acta justamente sobre este factor desencadenante? Si son consideradas todas juntas, se arriba a la conclusin que la mayor parte est provocada por disfunciones inmunolgicas. Un buen funcionamiento del sistema inmunitario es sinnimo de salud y el equilibrio inmunitario depende de tres factores esenciales:

1) En primer lugar el correcto funcionamiento de las clulas predispuestas a ejecutar tal tarea y que se encuentran en la sangre, en la mdula sea y en distintos rganos linfticos como el bazo, los ganglios linfticos, las placas de Peyer, etc. Es necesario que funcionen en modo correcto sea los linfocitos B productores de gammaglobulina (que son anticuerpos circulantes), sea los linfocitos T, macrfagos, polinucleares, etc., encargados de la defensa del organismo. La medicina oficial recurre a diversas vacunas para estimular estas funciones (recientemente han sido obtenidos a travs de manipulacin gentica, moduladores inmunitarios llamados linfoquines, interleuquines, etc.).

2) El equilibrio del sistema inmunitario no depende solamente de la posibilidad de defensa del organismo, sino tambin de la intensidad del ataque de los agentes patgenos. Si este resulta particularmente intenso, repetido o prolongado, es claro que la capacidad de defensa ser trastornada. De todos modos, la primera defensa contra un ataque proveniente del exterior esta condicionada por la impermeabilidad de nuestros tejidos de revestimiento.

3) Finalmente la posibilidad de defensa depende de la presencia en la membrana de cada clula de los reguladores hormonales celulares, es decir de la PGE 1 (que llamar "prostaglandinas de paz") y la PGE 2 (o "prostaglandina de guerra"). Esta ltima aparece cuando el organismo es atacado y desencadena mecanismos de defensa, que a su vez deben ser piloteados y controlados para actuar en modo correcto, y de esto se ocupa la PGE 1.

Podemos entonces subdividir en ms grupos el conjunto de las enfermedades en las cuales hemos obtenido notables resultados para el enfermo, justamente en funcin de su comportamiento inmunitario.

• Grupo I: Inmunidad deficiente en aquellos niños o adultos que pasan de una infeccin banal a otra, concerniente sobre todo a las vas respiratorias superiores y las vas urinarias (rinitis, faringitis, sinusitis, anginas, bronquitis, cistitis reincidentes).

• Grupo II: Inmunidad exuberante en las personas afectadas por alergias y disturbios reumticos.

• Grupo III: Inmunidad desviada o perversa en los fenmenos tumorales benignos que luego se convierten en malignos.

• Grupo IV: Inmunidad aberrante en las enfermedades autoinmunes, all donde el tejido en el cual se ha fijado una toxina o un virus, es considerado extraño al organismo y destinado a la destruccin (esclerosis mltiple, esclerodermia, lupus renal, lupus cerebral, miopatas, algunas formas de diabetes, etc.).

• Grupo V: Inmunidad perdida o SIDA.

Para cada una de estas enfermedades la medicina oficial hace uso de frmacos paliativos: antibiticos que resuelven el problema infeccioso pero no preservan de eventuales recadas; antihistamnicos que aportan un alivio al alrgico pero no lo curan; antiinflamatorios que obstaculizan la produccin de PGE 2 y alivian momentneamente el sufrimiento del enfermo reumtico; antimicticos que temporneamente frenan la reproduccin de las clulas malignas del tumor; inmunosupresores en parte antimicticos que tratan de atenuar la virulencia de las enfermedades auto-inmunes; cortisonas usadas cuando los dems frmacos no hacen efecto.

DESPRECIO DE LA CIENCIA POR LOS FENMENOS VITALES NO MENSURABLES

La medicina oficial, que se autodefine cientfica, admite como verdadero y demostrado solo aquello que es mensurable, cuantificable y entrante en una "estadstica". Pero los fenmenos vitales de los cuales se ocupa, no siempre pueden ser encuadrados. Algunos de ellos no son ni mensurables, ni cuantificables y por tanto escapan a su control. Y no por eso dejan de existir. Vemos entonces que se trata de una ciencia incompleta, que presenta graves lagunas que deben ser colmadas.

Cuando apareci el hombre, un poder, que podemos llamar Dios o Naturaleza, dot a la Tierra de todo la que era indispensable a su vida y su salud. Si as no hubiera sido, nosotros no podramos existir. Y en cambio vivimos. Si todos los alimentos necesarios a nuestra salud estn presentes pero nosotros estamos enfermos, esto quiere decir que los estamos usando en modo equivocado.

Recorriendo la historia de nuestra sociedad industrial y las modificaciones que ella ha aportado a su modo de alimentarse, hemos evidenciado un error macroscpico: la preponderancia acordada a las sustancias grasas industriales, slidas o lquidas, artificiales e inertes. Se trata de sustancias grasas que no pueden reparar las clulas ahora ya desgastadas, ni pueden asegurar una estructura y una impermeabilidad normal a los tejidos de nuestro organismo, como ocurre en cambio con las sustancias grasas naturales, nobles o esenciales, de importancia vital para cada uno de nosotros.

Desde el momento en que la normal impermeabilidad de los tejidos se ha perdido, se ha abierto la puerta a los ataques txico-infecciosos o de naturaleza alrgica. Las defensas inmunitarias han sido desbaratadas y el equilibrio inmunitario se ha roto. Pero, como hemos ya visto, existe una sola sustancia (el cido cis-cis-linoleico o vitamina F) que, asegurando la justa impermeabilidad de las membranas celulares y sobre todo de aquellas del revestimiento intestinal, constituye la materia prima de la cual el organismo sintetiza la prostaglandina de paz o PGE 1.

La eliminacin de los factores de disturbio, o sea de las sustancias grasas industriales, y su sustitucin con aceites ricos de vitamina F (biolgicamente activos por ser prensados en fro) pueden reestablecer la impermeabilidad normal de los tejidos y por ende la correcta produccin de PGE 1. En este modo se viene a reestablecer un equilibrio inmunitario normal, independientemente del modo en el cual se expresa la alteracin de ese mismo equilibrio. Y es esto lo que yo misma he observado en mis pacientes. Naturalmente esta reintegracin ocurre ms velozmente en ausencia de cualquier tipo de sustancia grasa, que aumentara la necesidad de vitamina F y tambin entonces su estado de carencia.

INMUNIDAD ABERRANTE: ESCLEROSIS MLTIPLE

Un tejido que haya fijado una toxina o un virus es por lo tanto considerado extraño al organismo y debe ser eliminado. En el caso de la esclerosis mltiple o a placas. Se trata de una enfermedad autoinmune en la cual el tejido puesto en la mira es la vaina aislante de mielina de las fibras nerviosas. Es una afeccin en continua expansin que incumbe sobre la actual sociedad industrializada y ataca a un nmero siempre mayor de personas, incluso entre los jvenes.

Este tipo de enfermedad, en relacin directa con nuestra alimentacin forzadamente desvitalizada, se corrige restableciendo una alimentacin sana que cancela cualquier forma de disturbio de la digestin, generadora de factores txicos. Tomada al inicio, antes que se verifiquen lesiones devastadoras, o sea en los primeros 2 o 3 años despus del diagnstico de la enfermedad, la esclerosis a placas puede ser vencida en el 75% de los casos. Naturalmente esta estadstica encuentra confirmacin en la experiencia y en el control de centenares de casos durante un perodo de ms de veinte años. Si en cambio la enfermedad est en una fase avanzada, se logra estabilizarla y en ciertos casos son posibles mejoramientos extraordinarios. En el libro "La esclerosis a placas no es incurable"he presentado unos cincuenta casos. Propongo seguidamente algunos particularmente significativos.

CASO 39: Mujer, campesina, nacida en 1923. Los primeros sntomas se manifiestan cuando la mujer tiene 38 años, durante las ltimas semanas de un embarazo. Los sntomas son: neuritis ptica, disturbios del equilibrio y estado general de debilidad. El uso de cortisona mejora sensiblemente la situacin. A los 43 anos la situacin empeora y degenera en los dos años siguientes. La visito justo en aquel perodo. La mujer tiene 45 años, est debilitada y ha perdido el equilibrio. Para poder hacer trabajos en casa debe estar sentada, pues no consigue estar en pie por ms de 15 minutos. El estado de la piel es increblemente seco. Tiene el aspecto de una vieja arrugada de 70 años. El nivel de hierro srico es solo un cuarto del normal. Mi cura estabiliza progresivamente la enfermedad, activando en un segundo tiempo la lenta pero alentadora recuperacin de las funciones perdidas. Hoy la mujer tiene 60 años, conduce una vida absolutamente normal y consigue hacer frente a su trabajo. Gracias al consumo ininterrumpido de aceites ricos de cidos grados poliinsaturados prensados en fro, su piel es absolutamente normal y luminosa. Resumiendo: en los primeros 7 años (de los 38 a los 45) la mujer siempre empeor, 15 años despus del inicio de mi cura han desaparecido todos los sntomas y ha pasado primero del estadio IV al estadio V y luego a la completa curacin, o sea al estadio 0.

CASO 40: Mujer, campesina, nacida en 1934. Se trata de una madre de familia que ve comparecer los primeros sntomas de la enfermedad cuando tiene 31 años. En 7 años tuvo 5 hijos y estos nacimientos tan seguidos, adems de los cuidados constantes requeridos por los hijos a menudo enfermos, la han conducido aun estado de postracin. Improvisamente pierde la vista en el ojo izquierdo. La suministracin de cortisonas se la restablece, pero he aqu que enseguida la mujer sufre de ataques de gran debilidad en coincidencia con los ciclos menstruales, a lo que se agrega una prdida del equilibrio. De esta situacin precaria no consigue salir y en menos de un año es obligada a estar siempre en cama.

La visito por primera vez durante el segundo año de enfermedad, en julio del 66 y 14 meses despus se advierte un extraordinario progreso. La normalizacin de la alimentacin ha trado un beneficio a toda la familia, traducible en un estado de salud netamente mejorado. En efecto ninguno de los 5 hijos ha tenido mas caries ni se han enfermado. Dos años y medio de cura han hecho posible la normalizacin del estado nervioso de la mujer, que desde hace 17 años no ha vuelto a sufrir alteraciones. La paciente pas del estadio IV al estadio 0, o sea a la completa curacin.

CASO 41: Mujer, secretaria, nacida en 1926. La enfermedad se manifiesta a los 25 años bajo forma de molestias en la vista y prdida de equilibrio. Los sntomas desaparecen en 3 meses. Otros 3 meses despus tiene una grave recada y no puede volver al trabajo por un año. Por 2 años la paciente sigue una alimentacin a base de alimentos crudos, segn el mtodo Evers. Consigue ponerse en pie, pero como se trata de una dieta difcil de seguir, cada tanto la interrumpe y enseguida tiene recadas. La enfermedad empeora gradualmente hasta los 31 años. La visito por primera vez durante el segundo año de enfermedad, en el 57. La alimentacin que le aconsejo es balanceada y mucho mas fcil de seguir y de aceptar que la de Evers. La enfermedad se estabiliza, los disturbios de equilibrio desaparecen y 5 años despus el estado nervioso de la paciente es normal. La mujer se casa ya los 38 años tiene un hijo. En el 86, 35 años despus del inicio de la enfermedad, conduce una vida profesional totalmente normal y esta curada. Pas del estadio II/III de la enfermedad al estadio 0. El tiempo de observacin dur 29 años.

CASO 42: Mujer, campesina, nacida en 1940. Los primeros sntomas se manifiestan a los 32 años con prdida de la vista en el ojo derecho y neuritis ptica. La cortisona mejora la condicin de la enferma, aunque si persiste un pstumo claramente definitivo. Tres meses despus manifiesta una herniparesia, que es parcialmente reducida en 7 meses de internacin hospitalaria. Ocho meses despus, en julio del 73, la enferma tiene una recada violenta. Las inyecciones de ACTH no tienen ningn efecto. La visito por primera vez durante el segundo año de enfermedad, en octubre del 73. Despus de 3 meses est mejor. Ha recuperado el equilibrio y no se cae ms. Luego de 2 años de cura ha quedado solo una pequeña merma de la vista en el ojo derecho, que tiene que ver con el primer ataque de la enfermedad. La mujer est de nuevo en condiciones de trabajar y la curacin se confirma en el 86, o sea 13 años despus. Pas del estadio III/IV de la enfermedad al estadio I/0.

CASO 43: Mujer, habitante de Paris, nacida en 1915. Se manifiesta la enfermedad a los 42 años con una neuritis ptica izquierda, seguida 5 años despus por una parlisis general y neuritis ptica derecha. Su condicin fsica sufre un notable empeoramiento. La visito en el 65, durante el octavo año de enfermedad. Est rgida, camina con dificultad y presenta falta de equilibrio. No estando en condiciones de bajar las escaleras o de caminar por sus propios medios, debe ser sostenida. Adems es vctima de temblores. Veintids años despus vive en modo independiente y se mueve sin ayuda de bastones. Sufre de una forma de artrosis en la columna vertebral, pero su enfermedad nerviosa ha desaparecido. Paso del estadio III/IV de la enfermedad al estadio I/II.

CASO 44: Hombre, empresario, nacido en 1931. A los 24 anos el paciente es atacado por una esclerosis mltiple inmediatamente progresiva, con prognosis indudablemente pesimista. La situacin empeora en los 9 años sucesivos y desemboca en una invalidez y una dependencia total. Tiene comprometido el uso de la pierna y del brazo derecho. El enfermo no solo no puede vestirse y lavarse solo, sino que para moverse debe recurrir a la silla de ruedas o a dos bastones. En el 65 intervengo directamente para tratar de explicarle el mecanismo de la enfermedad que.lo ha afectado. El hombre, que tiene 34 años, se da cuenta de todo. Sigue fielmente mi cura y desde entonces cumple continuos progresos. Hoy, a los 55 años se mueve libremente, rengueando apenas, y ha retornado parcialmente su trabajo de empresario. En 21 años no ha tenido ningn empeoramiento de la enfermedad, que al inicio se haba demostrado regularmente progresiva. Pas del estadio V de la enfermedad al estadio 0/I.

CASO 45: Hombre, comerciante, nacido en 1935. Una forma de esclerosis a placas inmediatamente progresiva ataca a este hombre a los 37 años. Un año despus las piernas quedan rgidas y tiene dificultad para moverse: se tambalea y tiembla. Por su profesin est obligado a menudo a comer en restaurantes. Curado con el ACTH y con un aporte de vitamina B12 no mejora. Los visito en setiembre del 74 durante el tercer año de enfermedad. Dos meses despus del inicio de m cura se verifica una mejora que se hace siempre ms consistente. En el 86 de la esclerosis a placas quedan los restos, con una cierta dificultad de equilibrio y debilidad en la pierna izquierda, lo cual no le impide caminar en montaña durante 4 horas o de practicar ski de fondo recorriendo de una vez 13 kilmetros. El tiempo de observacin del paciente dur 12 años. Paso del estadio III al estadio I.

Este texto pertenece al libro "Salvate il vostro corpo"de la Dra. Catherine Kousmine (Edicin 1992 de Tecniche Nuove). La edicin original en francs "Sauvez votre corps"es de 1987. Hay una edicin española hecha por Editorial Javier Vergara.