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Agua y contaminación

Estado de situación

Kausáchiy Yaku Pacha: es tiempo de recomenzar por el agua. Este lema sacro, de esencia quichua, propone a la vez una filosofía, un camino y una posible salida para los argentinos. Cuando todas las soluciones fracasan; cuando cada vez nos hallamos más enredados en la maraña de la corruptela y la politiquería, este lema, con su objetivo tan simple, nos abre una luz esperanzadora: recuperar el agua, como vínculo de unión, como meta de reunificación de las almas, lejos de todo partidismo y separación.

La situación de nuestro país (y de todos los sudamericanos, en especial de nuestros hermanos Uruguay, Brasil, Bolivia, Chile, Perú, Paraguay...), en lo que se refiere al agua es pavorosa. Existe contaminación en todas partes, tanto bacteriana, como química y mineral. Los agroquímicos y pesticidas, fertilizantes e insecticidas; los residuos y desechos industriales al igual que los cloacales, van a parar impunemente al sistema hídrico del río Paraná y de la Plata. Y ello comienza ya en Brasil, con la industria y desagües de Sao Paulo, cuyos desechos fluyen al río Tieté, afluente del Paraná. Cientos de ciudades situadas a lo largo del Paraná y sus afluentes (en Argentina, Brasil y Paraguay) arrojan sus deyecciones cloacales e industriales directamente a ese río, contaminando nuestra fuente de vida, de la que bebemos todos.

Por otra parte, en Entre Ríos, Corrientes y Misiones un simple caño o agujero da salida a los desagües y cloacas, y a los residuos industriales, de todas las ciudades situadas a lo largo del río Uruguay, sin tratamiento previo, con impunidad y desaprensión total, tanto en nuestro país como en limítrofes. Balnearios, campings y hoteles ofrecen esas aguas al turista ingenuo.

Algo parecido ocurre con los desechos de la minería de Bolivia, cuyos venenos (plomo, arsénico, mercurio, sales metálicas, ácidos, hidrocarburos) desaguan en el río Pilcomayo, arruinando su fauna, flora, y envenenando a las comunidades indígenas que beben de sus aguas o se alimentan de ellas.

La contaminación en la Provincia de Buenos Aires y partidos suburbanos es alarmante. Las napas han subido en los alrededores de la Capital, contaminando las aguas de pozo con las cloacales. Empresas europeas que prometieron “el oro y el moro”, pero se llevaron todo el oro en los hombros del moro durante más de una década, cobrándonos tarifas realmente usurarias.., ahora que ven colapsar el sistema y cuando se requiere fuerte inversión, prefieren escapar mediante un portazo teatral y astuto. Y nuevamente deberá ser el pueblo argentino quien haga las inversiones necesarias, mientras las ganancias netas se las llevaron ellos, para engrosar sus arcas. Mafiosos de turno les entregaron por monedas la empresa nacional admirable que era OSN; y otros ahora andan en pos de manos foráneas que las quieran “gestionar”... como si los argentinos no fuéramos capaces de hacerlo. ¿Quién creó acaso y manejó OSN durante 120 años, sinó el pueblo argentino y sus técnicos?

La contaminación con arsénico, plomo, cromo de las curtiembres ó nitritos de los agroquímicos, llega a límites alarmantes en más de treinta partidos de la Pcia. de Buenos Aires, aquella que otrora fuera “la Perla” argentina. Ha colapsado allí el agua, la seguridad y la enseñanza (a través de una reforma educativa perversa, impuesta por el Imperio mundial, cuyos frutos están a la vista). Se ha encontrado radiactividad en las aguas freáticas de Ezeiza... Y, aunque los responsables lo nieguen, el cáncer y la leucemia cunden.

Las Provincias centrales de nuestro país se hallan en estado de mal disimulado colapso hídrico. Desde Chaco y Formosa, Salta, Santiago del Estero y Tucumán, Santa Fe y Córdoba, Pcia. de Buenos Aires, La Pampa (con los más altos valores arsenicales), hasta San Luís y Mendoza, una mancha perversa con forma de enorme “L” de contaminación arsenical de las aguas amenaza con espantosas enfermedades (dérmicas, hepáticas, nerviosas, renales, sanguíneas, autoinmunes, etc) a nuestra población infantil y adulta. Existen regiones en las cuales el hidroarsenicismo llega a límites alarmantes, lacra que castiga a los más pobres y desvalidos, quienes arrastrarán una existencia perversa y una calidad de vida infrahumana. ¿Qué han hecho nuestras “autoridades” en los últimos cincuenta años? Ocultar o minimizar la situación en vez de enfrentarla. El 60 por ciento de la población argentina carece de agua potable y un número mayor no tiene cloacas. Y ello no sólo sucede en regiones alejadas sino a las puertas de la Capital, en los partidos bonaerenses del Gran Buenos Aires.

En los últimos años, las provincias mineras de nuestro país han pactado con multinacionales el más feroz saqueo ecológico. Desde Jujuy hasta Santa Cruz, una nueva “fiebre del oro” ha llevado a que prácticamente toda la zona andina se halle al borde del colapso por contaminación con cianuro, arsénico y otros venenos empleados hoy para la explotación a gran escala del oro micromolecular, nuevo método de enorme eficiencia económica para los saqueadores, pero revelador de la más feroz crueldad genocida para con los habitantes de San Juan, Catamarca, Jujuy, Salta, La Rioja, Tucumán... En Cuyo y provincias patagónicas se explota oro y plata por el método al cianuro, incluida Santa Cruz, aunque ocultan datos y hechos, o disfrazan las explotaciones de “prospecciones”. Hasta en Córdoba (cerca de San Marcos Sierras) se realizan estudios para la explotación del oro por el método al cianuro... Un solo gobernador (el de Río Negro) ha alzado su voz para decir que “ni un solo gramo de cianuro entrará en mi Provincia...” Ya actuará la Mano Negra para defenestrarlo.

Aunque se la esconde, la incidencia de casos de cáncer es increíble en localidades menores de nuestro campo, antes paradisíaco, convertidas hoy en “morideros” por tumores, leucemia, hepatitis, enfermedades autoinmunes, taras genéticas.

En Belén, Santa María, Andalgalá (Catamarca); Jáchal (San Juan) estos casos han sido denunciados y los hemos comprobado personalmente. Lo mismo sucede en Jujuy. Mientras tanto, gobernadores de la zona andina publicitan con bombos y enorme insensibilidad “el auge de la minería” en el país... auge que corre parejo con el cáncer de los pobres que beben forzosamente aguas de ríos o napas, contaminadas con el cianuro de las minas de oro, que dejan al país unas ridículas regalías, gozan de exenciones impositivas de todo tipo, destruyen la arqueología, y carecen de controles. Mientras tanto, el precio del oro sube en todo el mundo, y este negocio es para las multinacionales una africanización latinoamericana, con la complicidad local de políticos y el silencio de medios e iglesias. Han vendido YPF justamente cuando el precio del petróleo subió diez veces. Han vendido las tierras de frontera a sociedades foráneas y a nuevos ricos nativos que despojan a los mapuches. Ahora vienen por el oro: es la segunda “conquista” de Sudamérica y de Argentina: cruel, genocida, contaminadora del agua, disfrazada de populismo venal y corrupto.

Engañosas “termas” litoraleñas se publicitan ampliamente, cuando ni sus aguas son técnicamente termales (pues son calentadas mediante quemadores a gas que hemos visto en Concordia), ni sus piletones son higiénicos, pues se ha detectado en ellos un caldo de cultivo bacteriano infectocontagioso al reciclarse y volverse a calentar las mismas aguas... Hace pocos días se propaló la siguiente noticia: en una ciudad del norte de Entre Ríos viven 400 familias; pero en ella se ha detectado 115 casos de cáncer, de los cuales este año ya han fallecido 45 personas...

El sistema termal de Río Hondo ha colapsado por contaminación de los residuos mineros provenientes de la explotación del oro en Catamarca y de los ríos de Tucumán, además de las curtiembres, frigoríficos, agroquímicos y desagües cloacales locales y vecinos. Las aguas de Las Termas, por otra parte, ya provienen con arsénico y flúor desde la profundidad terrestre... No es ocultando sino enfrentando el problema como se lo debe encarar. Algo similar podría decirse del lago San Roque, en Carlos Paz, cuyas aguas son las más contaminadas del país por desechos industriales, cloacales, bacterianos y hasta radiactivos (lavados de uranio).

Ante situación tan generalizada, sólo el filtrar personalmente las aguas de beber y cocinar, garantiza su descontaminación de venenos tales como arsénico, plomo, cromo de curtiembres, cianuros, nitritos, agroquímicos, desechos industriales, etc. Nuestro filtro es sencillo para fabricar y manejar. Pueden hacerlo los interesados mismos (con sólo seguir las enseñanzas de este libro); o también las comunidades, escuelas, iglesias, municipios. Si los afectados no se deciden a tomar el control de la situación, en pocas décadas nuestras zonas rurales serán inhabitables... (hasta las aves están invadiendo ciudades, plazas y árboles: por algo será). En cada escuela o municipio, un taller de cerámica para fabricar filtros”, es nuestra propuesta. Por otra parte, los artesanos que los fabriquen tendrán con ello una proficua salida laboral, y contribuirán a la sanidad general. Calculamos que en los próximos cinco años varios millones de filtros de cerámica serán necesarios en nuestro país. Preparémonos para el desafío.

Condorhuasi ha puesto las fórmulas, diseño y técnicas de nuestro filtro en el dominio público, para que todos tengan el mismo derecho de fabricarlo, venderlo o comercializarlo. Nosotros renunciamos al derecho de patente. Sólo está registrado de acuerdo con la Ley de Propiedad Intelectual. Por tanto, nadie podrá patentarlo a su nombre ni explotarlo en exclusividad. En otras palabras: el filtro Condorhuasi desde ahora es de todos y para todos. Eso sí; se requiere idoneidad, práctica y responsabilidad para confeccionar los filtros. Deben estar bien hechos, de acuerdo con las técnicas detalladas en este libro; y realizados con los materiales adecuados. Además, es necesario efectuar el “control de calidad” que aquí explicamos. Un filtro mal fabricado, mal horneado, o hecho con materiales no adecuados, puede no retener contaminantes. Gran responsabilidad y seriedad es preciso para fabricarlos. Para ello es necesario aprender, practicar, estudiar. “Lege, lege, relege; labora et invenies” (lee, lee, relee; trabaja y lo logras) dice el sapiente libro medieval Mutus Liber.

Adelante, pues: con entrega y dación, con estudio y trabajo. Recuperemos nuestro país, empezando por el agua, elemento fundamental para toda forma de vida. “Kausáchiy Yaku Pacha”.

 

Santiago del Estero, noviembre del 2005

ADVERTENCIA: Los datos cuantitativos, cualitativos, locativos, geográficos, etc., referentes a la contaminación de las diversas provincias o localidades, no pretenden ser apodícticos sino taxativos. Se basan en análisis, publicaciones, informaciones y estudios serios, en noticias periodísticas aseveradas procedentes de universidades, de investigadores ecologistas y de datos fidedignos. El nivel constatativo que poseen se equipara al que fundamenta la ecología a nivel mundial, caso contrario esta ciencia no podría existir o no sería viable. En consecuencia, el autor no asume responsabilidad personal ninguna en casos diferenciables o discutibles más allá de la que cabe a la información periodística especializada, normalizada y de buena fe, motivada por la necesidad de salvar a nuestro país del colapso ecológico inminente, ante las maniobras de encubrimiento patentes. Ninguna empresa contaminadora ha reconocido jamás su accionar delictivo. De ahí que el ecologismo se halle en manifiesta desventaja informativa y, en muchos casos, se halle sometido a coacción o censura pública, privada y mediática.

Prólogo del libro “Filtro cerámico Condorhuasi descontaminante de aguas”
Autor: Jorge Fernández Chiti
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